Jaén, ciudad antiturística

Si existiera el título oficial de “Ciudad antiturística”, sin ninguna duda debería estar en poder de Jaén, una de las capitales españolas peor preparadas para recibir visitantes. Décadas de desidia, promesas incumplidas y nulas inversiones han conducido a que una ciudad con mucha historia y patrimonio apenas ofrezca nada a los turistas.

Podemos empezar con dos ejemplos muy claros. Imaginemos que un gastrónomo alemán oye hablar de Jaén, la capital mundial del aceite de oliva, y prepara un viaje para conocerla. Este turista imagina que cuando llegue a Jaén encontrará un gran museo centrado en el aceite, tiendas especializadas, almazaras visitables y que tendrá la posibilidad de conocer la cultura oleícola. Cuando llegue, descubrirá desolado que sólo hay un cartel de pequeño tamaño en la carretera de Granada que indica que Jaén es la capital mundial del aceite de oliva. Si quiere ver un museo, tendrá que desplazarse a Baeza, a Baena o incluso a Mora (Toledo).

Sigamos imaginando y pongámonos en la piel de un historiador finlandés que tiene conocimiento de la existencia de Marroquíes Bajos, una de las ciudades más antiguas de Europa y de gran valor histórico. Acudirá hasta Jaén para visitar el yacimiento, preguntará por él y le dirán que busque debajo de El Corte Inglés o en varios solares rebosantes de malas hierbas y ratas en el Bulevar.

Hay que partir de la base de que Jaén no es una ciudad que pueda convertirse en un destino turístico de primer orden como Granada o Barcelona, pero tiene un potencial importante que podría convertirla en un destino ideal de fin de semana. Tiene cerca a Úbeda y Baeza y puede ser un punto de partida para visitar Granada y Córdoba. Sin embargo, hay un enorme problema de base: es mucho más larga la lista de los monumentos que no se pueden visitar que la de lugares abiertos al turismo.

Lugares bien preparados para el turismo, con horarios amplios y abiertos en fin de semana, son básicamente cuatro: catedral, castillo, baños árabes y Museo Provincial. Después se encuentran los monumentos casi imposibles de visitar por su horario limitado, en el que entran todas las iglesias y el convento de Santo Domingo (Archivo Histórico Provincial), que cuenta con un patio renacentista de excepcional belleza sólo accesible por las mañanas.

Bajando todavía más en esta escala turística se encuentran los lugares en los que se han gastado ya miles de euros y que no se pueden visitar: el centro de interpretación del lagarto de la Magadalena y la cámara oscura de la Alameda están cerrados, al igual que el Banco de España, obra de Rafael Moneo. Por su parte, en el yacimiento ibero de Puente Tablas nada se sabe de la posibilidad de ser visitado después de sucesivas campañas de excavación y puesta en valor. En el mismo caso se encuentra el refugio antiaéreo situado tras la Escuela de Artes y Oficios.

Pero la categoría más sangrante de todas es la de monumentos y lugares totalmente abandanados a su suerte, esperando a que se derrumben o a ser destruidos por el paso del tiempo. Aquí la lista es muy larga: las termas de Jabalcuz, el yacimiento de Marroquíes Bajos, los Baños del Naranjo, el yacimiento ibero de la calle Cristo Rey, el refugio antiaéreo bajo el albergue juvenil, el castillo de Otíñar, la villa romana del Cortijo de los Robles…

Oportunidad 2014

Ahora, se presenta una magnífica oportunidad para dar la vuelta a esta situación lamentable con la candidatura de la Catedral de Jaén a Patrimonio de la Humanidad, cuya inclusión en el expediente de Úbeda y Baeza se discutirá en 2014. La experiencia demuestra que una ciudad Patrimonio de la Humanidad comienza a recibir muchos más turistas y, de hecho, son numerosos los visitantes que deciden los lugares a visitar en función de si cuentan o no con esta distinción.

Si llega este momento, Jaén debe estar preparada, y hay muchas acciones que se pueden hacer prácticamente sin coste:

– Abrir la cámara oscura de La Alameda, el centro de interpretación del Lagarto de la Magadalena y el refugio antiaéreo. Es muy fácil: el propio Ayuntamiento ha reconocido que le sobra personal, basta con trasladar a unos pocos empleados municipales. En el caso de que no sea posible, se puede ofrecer una concesión a cooperativas de desempleados, que se mantendrían cobrando una entrada de 1-2 euros.

– Abrir en horarios que faciliten la visita turística recintos poco accesibles en la actualidad, como el Archivo Histórico Provincial, el antiguo hospital San Juan de Dios y las iglesias de más interés. También se puede cobrar una entrada para mantener el servicio de vigilancia necesario.

Ahora bien, las administraciones también tienen que invertir, no queda otra. Sin embargo, estas cantidades se verían sobradamente compensadas con los ingresos que dejarían los futuros turistas en la ciudad. Para 2014 es necesario rehabilitar el entorno de la Catedral, acabar las obras del Museo de Arte Ibero y convertir en visitables los yacimientos de Puente Tablas y Marroquíes Bajos. También se tienen que restaurar los Baños del Naranjo, un enclave que podría perfectamente albergar ese museo sobre el aceite de oliva del que carece Jaén. Jaén, esa ciudad en la que, si se aprovecharan al máximo sus recursos, podría llegar a ser una potencia turística media y recibir miles de turistas al año. Eso significa ingresos, puestos de trabajo, esos empleos que tanto se reclaman ahora y que una ciudad antiturística jamás generará.

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